Mi?rcoles, 22 de julio de 2015

Todos los años en mi pueblo se celebra la última semana de junio una concentración de motos. Esta está impulsada por la Peña Motera, que verano tras verano, hace confluir a los amantes y apasionados de las motocicletas, en un mismo evento.

A la llamada, vienen compañeros aficionados de todas partes de España. Para acogerlos, el Ayuntamiento habilita en la piscina municipal una extensa zona de acampada. Así, además de poner sus tiendas los moteros pueden disfrutar de un refrescante baño, en los tiempos de relax.

Además de esto, los hoteles del pueblo cuelgan el cartel de completo. Por tanto, además de ser un evento interesante, da sus beneficios a esta pequeña localidad. En un solo fin de semana, se prepara una programación muy apretada, en que los moteros y sus motos son los protagonistas. Así, se establecen rutas por las aldeas y pueblos cercanos, con degustación de productos típicos; cervezadas al aire libre, comidas y cenas comunitarias (paellas gigantes) y fiesta final por la noche.

Año tras año, la junta directiva pide la colaboración de todos los negocios de la localidad (y localidades vecinas) con el fin de que hagan un patrocinio. La verdad es que la respuesta es inmejorable, ya que además, muchos de ellos tienen su propia moto.

Yo como cada temporada, pongo a tono mi pequeña aguilucha (como me gusta llamarla), y más aún sabiendo que va a llevarse a cabo la concentración. Le reviso y engraso cada una de las partes, y sobre todo, pongo especial atención a los frenos y los neumáticos.

Si veo que algo falla y no me atrevo a arreglarlos con mis propios conocimientos autodidactas, acudo a mi amigo Juancho, que tiene un taller de motos. Han sido tantas las tardes desmotando estos bichitos, que difícilmente algo no se me tenía que haber quedado.

Pues bien, esta vez me encontraba ante esta situación, se escuchaba un ruido extraño, que parecía proceder del motor. Juancho me lo confirmó. Yo sabía que él me iba a dar una solución rápida y eficaz y por eso no me preocupé. Así fue.

Desde su oficina, consultamos las piezas disponibles en la web www.desguacesdemotos.eu, y ¡correcto! Ahí estaba la pieza que necesitábamos, casi nuevecita y completamente revisada. Nos pusimos en contacto con su equipo comercial, y en un par de días nos llegó al taller.

 

Entre los dos desarmamos la moto y la volvimos a dejar como nueva. Ahora solo resta disfrutar de la concentración. ¿Os animáis?

 


Publicado por gemitalarincon @ 11:48
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios